Una bitácora propia permite hacer seguimiento de componentes, insumos y eficiencia del área en el día a día.
Lo que antes no existía, hoy se está convirtiendo en una herramienta clave. En el área de soporte de pintura y lavado en Lo Boza, el control comenzó a tomar forma a través de una bitácora creada desde la operación misma, que permite registrar en detalle el paso de cada componente, desde su ingreso hasta su salida, incluyendo estados, fechas y tipo de trabajo realizado.
Este registro no solo entrega trazabilidad. También abre la puerta a algo más estratégico cómo entender cuánto se está produciendo, cuánta pintura se utiliza y cómo se comportan los procesos en el tiempo. “Más que facilitar el trabajo, esto nos permite tener un registro claro de lo que estamos haciendo y tomar decisiones con información real”, explica Francisco Hermosilla, Supervisor de Servicio.
El siguiente paso ya está en marcha. A través de nuevas mediciones, el equipo está comenzando a relacionar la cantidad de componentes lavados con el consumo de agua, buscando mejorar la eficiencia del proceso. La meta es clara, optimizar el uso de recursos y avanzar hacia una operación más controlada.






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