Años de preparación, perseverancia y compromiso con el aprendizaje permitieron a la Técnica del MRC Santiago alcanzar este importante hito, convirtiéndose en la primera mujer certificada en esta especialidad en el centro y la segunda en Cummins Chile.
“El camino fue largo. La pandemia retrasó parte del proceso y tuve que volver a prepararme para una segunda oportunidad” recuerda Maricela sobre el desafío que significó alcanzar esta certificación, que valida conocimientos teóricos y habilidades prácticas para intervenir uno de los motores de alta potencia más relevantes para Cummins.
Para quienes obtienen esta certificación, el beneficio va mucho más allá de un reconocimiento personal. Contar con personal certificado ayuda a asegurar que procesos tan críticos como el desensamble, la evaluación de componentes y el armado de motores se realicen de manera correcta y segura.
Además, permite compartir conocimientos, apoyar el desarrollo de otros colaboradores y seguir fortaleciendo las capacidades técnicas de los equipos.

“Contar con personas certificadas garantiza que los procesos se ejecuten correctamente y, además, nos permite apoyar y enseñar a otros compañeros. Al final, todos aprendemos y el equipo completo se fortalece”, explicó.
Junto a ella, Nicolás Guzmán y Maikel Sepúlveda también obtuvieron esta certificación. Los tres fueron reconocidos en una ceremonia realizada en el taller, instancia en la que además se destacó a Carolina Garrido y Scarlett Ávila por alcanzar una certificación de componentes.
Su esfuerzo demuestra que el aprendizaje continuo fortalece a quienes se desafían a seguir creciendo, a sus equipos y a la compañía. Porque cuando una persona crece, todos avanzamos.






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