Para Lucía Vega, Ingeniera de Proyectos de Mejora Continua de la sucursal Antofagasta, participar en iniciativas sociales parte de una convicción: todas las personas deberían tener oportunidades y cada acción puede contribuir a generarlas.
“Creo que todos merecen las mismas posibilidades. La ayuda que prestamos en las actividades puede marcar una diferencia real en la vida de alguien”.
Esa motivación la ha llevado a participar en diferentes voluntariados donde ha compartido con jóvenes infractores de ley, personas con discapacidad cognitiva y niños y niñas. Cada una de esas instancias la ha acercado a otras realidades y enseñado mucho: “Estas experiencias nos permiten derribar prejuicios y aprender”.

Este mes, Lucía fue parte de la celebración del Día de la Niñez en el Jardín María Enseña, donde compartió con 85 menores de entre dos y cinco años. Hubo desayuno, regalos, piñatas y dulces, pero lo más importante fue regalarles un momento de alegría.
“Lo más significativo es ver las sonrisas de los niños y la emoción con la que nos vamos los voluntarios”.
Desde su vivencia, «el impacto del trabajo que hacemos con la comunidad nos beneficia en ambas direcciones, siempre es una ganancia. Crecemos juntos, compartiendo aprendizajes que nos enriquecen. Aunque si estoy convencida de que lo que recibimos es mucho más de lo que entregamos.
Tal vez no vamos a cambiar el mundo, pero sí podemos aportar nuestro granito de arena”.






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