La lluvia había dejado su huella en el Jardín Caracolito. El patio de juegos estaba inundado, luego del intenso temporal que pasó por el norte de nuestro país, además, la cancha había sufrido daños que impedían que los 118 niños y niñas pudieran disfrutar como todos los días. Frente a esta situación, trabajadores de Komatsu Reman La Negra se pusieron manos a la obra para retirar el agua acumulada, sanitizar las zonas afectadas y recuperar estos espacios.
Durante dos días, el equipo trabajó en la limpieza del patio y en la recuperación y pintura de la cancha. Una respuesta rápida y concreta que permitió devolverle al jardín sus espacios de juego, pero que también dio continuidad a un vínculo que se ha ido construyendo con el tiempo. Antes de esta emergencia, el trabajo conjunto ya había permitido levantar una reja perimetral en una zona vulnerable al mal uso de terceros, generando un entorno más seguro para toda la comunidad educativa.



Pero esta historia no termina cuando el agua se retira. Detrás de cada espacio recuperado hay 118 niños y niñas que vuelven a correr, jugar y encontrarse en un lugar que sienten propio. Y es justamente ahí donde cobra sentido este vínculo: en estar presentes, sumar esfuerzos y ayudar a construir, paso a paso, un jardín donde puedan seguir creciendo y llenando de vida cada rincón.









Deja un comentario