En Lomas Bayas vivimos la segunda Ceremonia de Reconocimiento de Negativa Responsable, en la que se demostró que una decisión oportuna previene un incidente, protege a las personas y fortalece nuestra cultura preventiva.
En medio del Desierto de Atacama, en la comuna de Sierra Gorda, se encuentra Lomas Bayas, una faena de cobre a rajo abierto donde nuestra compañía está presente desde diciembre de 2020. Aquí, un equipo de 144 personas trabaja cada día para mantener y dar soporte a una flota de 27 camiones 930E-5.

En este escenario, marcado por la magnitud de la operación y el compromiso de quienes la hacen posible, celebramos la segunda Ceremonia de Reconocimiento de Negativa Responsable. Tras la primera experiencia presencial realizada en Radomiro Tomic, esta iniciativa continúa llegando a las distintas faenas para reconocer, en el lugar donde ocurren los desafíos cotidianos, a quienes demuestran con sus acciones que la seguridad está por sobre cualquier otra prioridad.
Esta vez, el encuentro se realizó en el Truck Shop de Lomas Bayas, en pleno corazón de la operación, y contó con la participación de más de 100 personas conectadas desde distintos puntos del país, reflejando el compromiso transversal de nuestra organización con la prevención y el cuidado de las personas.



Durante la ceremonia se reconoció a 15 trabajadores y trabajadoras de distintas faenas, entre ellas Radomiro Tomic, Collahuasi, Rajo Inca, Lomas Bayas y Centinela, quienes tuvieron la convicción de detener una tarea, identificar una condición o práctica subestándar y actuar oportunamente para evitar la exposición a riesgos.
La Negativa Responsable al Trabajo Subestándar (NRTS) es una herramienta que empodera a las personas para tomar decisiones seguras cuando las condiciones no son las adecuadas. No se trata de detener el trabajo, sino de proteger la vida, corregir las desviaciones y asegurar que las tareas se desarrollen de forma segura, eficiente y con los estándares de calidad que nos caracterizan.
Cada vez que una persona ejerce una NRTS demuestra liderazgo preventivo, compromiso con sus compañeros y la convicción de que ningún resultado operacional es más importante que la seguridad. Estas acciones fortalecen una cultura donde todos somos responsables de cuidarnos mutuamente y donde levantar la mano frente a un riesgo es una muestra de profesionalismo, valentía y respeto por la vida.









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